19 de agosto de 2016

Hasta siempre, Cruzando Abismos.

Hola, personitas del ciberespacio.

Esta entrada será diferente. Sé que no os escribo desde hace 4 meses y no tengo perdón, lo sé. Pero durante todo ese tiempo he descubierto muchas cosas. Del mundo, de la vida y de mi. He viajado mucho, he aprendido mucho y he crecido como persona. Y he descubierto que he cambiado. Y que me gusta.

Hoy vamos a ponernos un poco melodramáticos. Porque tengo que deciros...

Gracias.

Gracias por todo lo que habéis hecho por mi. Por leerme y soportarme. Por comentarme y compartir conmigo algunos momentos geniales dignos de mención. Gracias a todos vosotros por estar ahí siempre, por acompañarme y por hacer de mí lo que ahora soy. Porque, de verdad; en gran parte, es gracias a vosotros. De verdad, sois la repera. :D

Gracias.

Gracias.

Gracias.

La verdad es que se siente bien esto. Dar las gracias, digo. Creo que la gente lo debería hacer más a menudo. Y bueno, eso. Basta ya de sentimentalismos, porque esto empieza a sonar a despedida y no quiero. No quiero porque no me gustan las despedidas y porque tampoco pretendo que lo sea.

Es decir, es una despedida no-despedida. :)

Veréis, voy a mudarme. Este verano he descubierto la grandeza de la vida en las cosas pequeñas y voy a abrir un nuevo blog que se centre más en relatos y reflexiones... Me gustaría hablar de la vida medio en broma medio en serio. Me gustaría explicaros todo lo que pasa por mi mente (que no es poco). Y me gustaría que me explicarais también vosotros esas cosas. Me gustaría crear un espacio única y exclusivamente para ello. Para compartir momentos y comentar esas cosas de la vida que se nos escapan del entendimiento.

Cosas como la música, el arte, la literatura, la felicidad, el humor absurdo, la lluvia, la ironía, la simplicidad de las cosas bien hechas, la canción perfecta en el momento adecuado, las conversaciones sin necesidad de palabras... Todas esas cosas que a la mayoría nos encanta, aunque nos cueste admitirlo.

Me gustaría hablar de todo eso sin rodeos. Me gustaría crear un espacio para sentirme libre de explicar lo que quiera. No quiero decir que no pueda hacer eso en este blog pero, no se...

¿Sabéis esa sensación cuando sentís que tenéis que hacer algo sin motivo aparente? Pues eso. Simplemente, supe que tenia que abrir otro blog (y cortarme el pelo; la verdad es que ya lo he hecho y me encanta el resultado. Pero no he venido aquí a hablaros de mi pelo). ;)

Lo cierto es que había pensado centrarme más en ese blog, y no creo que pueda dedicarle tanto tiempo a este. Así que... No sé. Es un nuevo comienzo. Pero no es un adiós, porque, en cierto modo, no me voy a despedir de vosotros. Yo ya os sigo a la mayoría así que si me queréis seguir en mi nuevo blog, seguiremos en contacto. :)

El nuevo blog gira entorno al tópico literario: "Non omnis moriar". Es mi tópico favorito y significa "No moriré por siempre". En plan, mientras la gente me recuerde, yo no moriré en sus mentes. No moriré en los recuerdos de la gente que me importa, y en los de la que he dejado huella.

¿No es genial? :D

La verdad... Como he decidido "dejar" este blog perdido en la eternidad, junto con mi yo del pasado; el darle ese nombre al nuevo blog, en parte también es como un homenaje a este. No sé, me gusta pensar eso.

No es una adiós, es un "hasta siempre". Porque Cruzando Abismos ha dejado un recuerdo precioso en mi, y espero que también os haya ayudado a vosotros. Y es por eso que siempre lo llevaré conmigo, de alguna manera.

Así que, nada. Simplemente, muchas gracias.
Y hasta siempre, viejo amigo.


Azul Celeste.

28 de abril de 2016

Siempre se vuelve.

Aún recuerdo el viento. Esa sensación en mi rostro que me decía que estaba viva. Pero, ¿lo estaba?
Recuerdo… No, no recuerdo nada antes de ti. Y, sin embargo, recuerdo que nuestra historia acabó cuando ni siquiera empezaba.

Pero ahora mismo ya no me quedan fuerzas ni siquiera para buscar culpables. La tinta de mis ojos desdibuja el llanto de esta carta. Mi mundo sangra. Mis latidos lloran. Creo que quiero gritar, pero como este sentimiento es nuevo para mi, no sé si es eso lo que quiero. De todos modos, el sonido no acude a mi llamada, por lo que empiezo a correr.

Y corro por mi libertad y por la de aquellos que ni siquiera pueden soñarla porque no saben como es.

Corro por mis sueños, mis metas, o las que algún día tuve. 
Corro porque, en estos momentos, cualquier lugar es mejor. 
Corro aún sabiendo que volveré de nuevo. Siempre se vuelve.

Pero si tan sólo… Si tan sólo fuera más fuerte, más valiente, más inteligente…

Si tan sólo fuera lluvia… Quizás fuego, o un refugio. ¿Paz? Tal vez vida… Hogar. Una historia escondida. 

Si tan sólo estuviera aquí, o si tan sólo fuera algo más que el olvido… 

Si tan sólo estuviera viva… entonces todo sería mucho más fácil y yo podría ofrecer algo más que mi nombre, e intentaría no hacer daño con ello.


¡Muy buena tarde, gente del ciberespacio! Aquí tenéis otro fragmento de mi relato, del cuál ya os hablé en la otra entrada ;)

Y lo siento mucho por mi ausencia y por la fugacidad de esta entrada pero es que estoy de exámenes. :$
Ah, bachillerato; mi gran amigo. Ah, ironía; mi único consuelo.

Eso si; ¡cuando vuelva os tengo que explicar muchas cosas! ¡Nos vemos pronto, y gracias por leerme! :)

2 de abril de 2016

Hola Arte, viejo amigo...

La brisa marina me acaricia el rostro y libera mi pelo de su recogido mal hecho. El sonido del mar es como música para mis oídos. Escucho atentamente la suave melodía en las olas, en el aire, en las gaviotas que saludan a un nuevo día… Y, con esa música, empiezo a bailar.

Y en ese momento sé que es lo que quiero. Bailar, solamente bailar. Sin pensamientos, sin ataduras. Sólo bailar. Y crear esos mundos fantásticos, dónde todo sería más fácil. Permitirme crear y creer mi mentira. Sólo por esta vez.

Me siento libre. Siento esa sensación de adrenalina en el pecho que me hace sonreír y cierro los ojos, dejándome llevar por ese don de la naturaleza. Es como si el universo entero ya tuviera todo esto preparado para mí; a mi alcance. Todo pensado para que yo pueda vivir este pequeño gran momento con el Arte.

Con cada movimiento que doy, soy más ligera que la vida. Y lo visualizo: soy como una pluma. Sigo el movimiento del viento. Él es quien lleva el compás ahora que tú ya no estás. Te has marchado y sólo me has dejado una carta y promesas vacías. Te has ido y esto es lo que queda de mí; un baile. Así que bailo sobre el agua, y salto y me empapo. Y te culpo mientras te añoro y me dejo llevar por el arte y la pasión que supone. Pero en mi cabeza sigues tu, y aún puedo sentir tus pasos junto a los míos, formando la armonía perfecta. Esa bella cadencia de matices entre tu y yo…

Y de tanto pensarte, me caigo. Se rompe la magia. Me levanto. Vuelvo a empezar. Pienso en verdades amargas y en porque todo lo malo le pasa siempre a las mejores personas. Porque a pesar de todo, eres una buena persona. Y eso es lo peor de todo, porque así no te puedo culpar. Eres tú quien me ha hecho esto. Tú me matas, pero también me salvas. Y eres tú quien se va. Y eres tú quien me hace esto.

Caigo.

Arrodillada en la arena te dedico un último suspiro antes de tacharte por completo. Pero de repente tú estás ahí, mirándome. Y me tiendes la mano; quieres salvarme de nuevo. Y yo veo confianza.
Y finalmente, acepto. Y me parece que ya sé porque todo lo malo le pasa siempre a las mejores personas. Porque las otras no podrían soportarlo.

Acepto un último baile.

El Arte de Imaginar, Azul Celeste


¡Buenos días, gente del ciberespacio!

Haced como si en la imagen hubiera una chica. ;)
Por cierto, me quito el sombrero ante quien haya hecho esa preciosidad de imagen.

Okay, y antes de que me miréis con cara de póker y me tachéis de loca, os voy a explicar: me he apuntado a un concurso de literatura promovido por RookieBox y esto que acabáis de leer es un pequeño fragmento del relato que he presentado. Durante este mes y el siguiente, voy a ir publicando diversos fragmentos de estos relatos, por si os apetece cotillear. Y si os pica la curiosidad, podéis ir a esta página, para poder leer el relato por completo, y aquí para votarme si os da un venazo caritativo (guiño, guiño, codazo, codazo).

Nah, es broma. No os voy a pediré que me votéis, no soy esa clase de gente. Y de todos modos tendríais que suscribiros a la página para ello. Pese a que sólo hay que dar un correo, entiendo que de una pereza terrible. ¡Así que lo dejo a vuestra elección!

¡Para mí ya es un honor el simple hecho de que me leáis!

¡Gracias de nuevo y que seáis muy felices! :)


Pd: el título de la entrada es un homenaje a la canción “The Sound of Silence”, de Simon y Garfunkel, que empieza “Hello darkness, my old friend”. ;)


13 de febrero de 2016

Nubes de Otoño

A menudo me gusta recordar como saltábamos por los campos, mecidos suavemente por el viento, y como corríamos bajo el Sol, escapando del aburrimiento, para, finalmente, terminar tumbándonos allí mismo, exhaustos, y mirar el cielo. Mirar el cielo; a ella le encantaba hacerlo. Se podía pasar horas viendo vida en las nubes; caballos, pájaros, gatos, ballenas, flores, mariposas, delfines... Veía cualquier cosa. Yo sólo veía unas nubes con formas extrañas, pero me gustaba su compañía. Era agradable, como el aire fresco de las mañanas de verano. Me hacía sentir bien.

El tiempo fue pasando y yo pasaba la mayor parte de este con ella. Ahora, cuando lo pienso, me doy cuenta de que no sabía tres cuartos de su vida, de lo que sé de la mía. Ella era un misterio. Pero conocía su nombre, y con eso era suficiente.

Ella era poco convencional. Podría pasarme horas hablando de pequeños detalles que la caracterizan, como el lunar en la nuca, la mancha gris de su ojo izquierdo o las arrugas que se le forman cerca de estos cuando se entusiasmaba y reía por alguna cosa. De hecho, tenía una pinta más bien exótica pero yo la encontraba bastante bonita. Sus cabellos castaños, siempre iban recogidos en una trenza que le llegaba casi hasta la cintura. Y siempre llevaba una flor en el pelo, un sombrero, un pasador, una corona silvestre... Cualquier cosa. Su mirada era la más viva que había visto en la vida. Qué ironía...

Pasó la primavera, verano, otoño... Ella siempre me esperaba en el campo a la misma hora, para jugar juntos, con las hojas rojizas. Tengo la firme sospecha de que el otoño era su estación favorita. Probablemente porque suele ser la menos valorada, no lo sé. Lo que si sé es que ahora a mí también me gusta.

Todo iba de maravilla, pero un día, el otoño se acabó, dejando paso al frío invierno, que se llevó más que unas simples hojas a su paso. Se llevó los futuros momentos que podíamos haber tenido de no ser por él; el frío.

O de no ser por la amarga realidad. Pero entendedme; debía culpar a alguien, y el frío era el objetivo más fácil.

A partir de ese momento y durante los días siguientes la vi a lo lejos, pero cuando intentaba acercarme a ella, ya no estaba. Simplemente se iba, siempre se iba; ni siquiera llegaba y ya volvía a irse. Qué locura...

Finalmente ya no la encontré en ningún sitio. Mi madre me dijo que probablemente se había mudado. Claro, ¿qué iba a decir ella? Ahora lo pienso y tiene lógica. Pero en ese momento no la tenía. En ese momento los campos se congelaron y mi madre ya no me dejaba salir a jugar. Empecé a dibujar en la aburrida y monótona pared de mi habitación. Recuerdo que me enseñó ella. En el pasado siempre dibujábamos cuando llovía o hacía mal tiempo y no podíamos salir a jugar. Entonces dibujábamos por diversión. Ahora dibujaba yo, solo, para evadirme. Para olvidar. Pero... 
¿Cómo se puede olvidar a alguien que ha hecho de ti lo que ahora eres?

Sencillamente, no se puede. Así que para no dibujar a ella, me obligaba a mí mismo dibujar las nubes que veíamos cuando éramos pequeños. Cuando pasó el invierno no quedaba ningún trozo de pared que no estuviera pintado con tormentas de colores y formas abstractas. Me pregunto si ella hubiera visto vida allí también. Pero es algo que nunca sabré. ¿O no?

Llegó la primavera y salí fuera, pero imagino que me faltó la ilusión que tenía el niño pequeño que yo ya no era. Ahora sabía la verdad. Y también sabía que hubiera preferido no saberlo nunca.

La encontré justo donde sabía que la encontraría. Al igual que yo, ella también había crecido. Llevaba una flor en el cabello que, naturalmente, estaba recogido en una trenza. Nos sentamos y observamos el campo. Lo que me gustaba de su compañía era que podíamos estar los dos en silencio, y no se hacía incómodo.

Todo un mar de trigo se balanceaba suavemente ante nuestros ojos. Casi podíamos ver a los niños que habíamos sido, correr y jugar por allí. Aquellos niños tiernos y ignorantes, que no sabían la verdad. O quizás el ignorante sólo era yo. ¿Lo ha sabido ella durante todo este tiempo? ¿Por qué no me lo había dicho?

-¿Por que me haces esto? -le dije finalmente. Iba dando vueltas a las palabras, intentando moldearlas para que expresaran lo que realmente tenían que transmitir. Pero todo el mundo sabe que no es nada fácil el arte de la palabra. Un paso en falso y acabaría con ella, y como consiguiente, conmigo. 

Estaba pensando como explicarle toda aquella lucha contradictoria dentro de mí, cuando ella se me adelantó.

-Me iré -dijo. Yo tragué el nudo que se me había hecho en la garganta y asentí. Sabía que era lo correcto. Era lo correcto, ¿verdad? Pensándolo mejor, no lo tenía tan claro. Tenía que serlo. Pero ojalá no lo fuera.

-No quiero irme -dijo ella. «Yo tampoco quiero que te vayas», quería decirle. Pero no pude. Porque, realmente, ¿qué quería yo? No era nada fácil aquello. Renunciar a ella, o renunciar mí.

-¿Quieres que me vaya? -sus ojos suplicantes me derrumbaron-. Si quieres que me vaya, lo haré.

Omitió «al fin y al cabo, sólo vivo para ti», pero de todos modos me lo dijo con la mirada. Y yo la entendí. Y tuve miedo de decirle que se fuera. O que no lo hiciera, así que el que se fue, fui yo. Ella lo entendió.


El tiempo pasó y fui haciendo mi vida relativamente ordinaria. Todo lo normal que se puede vivir bailando en el borde de un abismo. Añorando a alguien inalcanzable. Haciendo equilibrios sobre la cuerda floja; aquel inestable contrapeso entre lo que quería, y lo que debía ser.

Sin embargo, yo creía que lo tenía todo controlado. Creía que si afirmaba a todos que me había curado, incluso me convencería yo mismo de que era cierto. Pero la realidad fue otra. Porque mi definición de «sano» no coincidía con la de los psiquiatras. Mi realidad era muy diferente; cambiaba las cosas. Mi verdad; mi esquizofrenia. Ella, mi condena.

¿Era eso real? ¿Hasta que punto? Porque yo ya estaba cansado. Había llegado un punto en el que pensé que era cierto lo que nunca nos dijimos; ella sólo vivía para mí. Yo le permitía vivir. Yo era su cura. Ella era mi enfermedad. 

Pese a ello, lancé las pastillas y la volví a ver. Sonreía. 

De todos modos, ya no se bien quien era el enfermo de los dos. ¿Quién es el real aquí?

Llamadme loco.


13 de enero de 2016

Reseña #26 - DESCONEXIÓN

LA GENTE NO ES COMPLETAMENTE BUENA NI COMPLETAMENTE MALA. 
NOS PASAMOS LA VIDA ENTRANDO Y SALIENDO DE LA OSCURIDAD Y DE LA LUZ.

TÍTULO: Desconexión
TÍTULO ORIGINAL: Unwind
SAGA: Unwind (1/4)
AUTOR/A: Neal Shusterman
PÁGINAS: 416
EDITORIAL: Anaya
FECHA DE PUBLICACIÓN: Noviembre del 2007
PRECIO: 16,50€

¿Qué harías si decidieran desconectarte? Connor, Risa y Lev tal vez consigan escapar..., pero ¿sobrevivirán? Tres vidas distintas. Una ley implacable. Un único final. Solo si llegan a los dieciocho podrán evitarlo.La Segunda Guerra Civil de Estados Unidos, también conocida como «Guerra Interna», fue un conflicto prolongado y sangriento que concluyó con una resolución escalofriante: la vida humana se considerará inviolable desde el momento de la concepción hasta que el niño cumpla los trece años, entre los trece y los dieciocho años de edad, sin embargo, los padres pueden decidir «abortar» a su hijo de modo retroactivo... con la condición de que el hijo, desde un punto de vista técnico, no muera. Al proceso por el cual se acaba con él al mismo tiempo que se le conserva con vida se le llama «desconexión». Actualmente, la desconexión es una práctica frecuente y socialmente aceptada.

OPINIÓN PERSONAL

Como habréis podido comprobar por la sinopsis, la cosa promete...

Nos situamos en los Estados Unidos (para variar), dónde ha sido aprobada una escalofriante ley.
Se prohíbe el aborto. El niño en cuestión tiene que ser criado, tanto si sus progenitores quieren como si no, pero si se da el segundo caso pueden encargar "desconectar" al niño entre sus trece años y los dieciocho. Los órganos del chaval se trasplantarán a necesitados y así podrán decir que el niño no muere, sinó que adopta un "estado diviso". Es gracioso ver como el gobierno lo monta todo para que parezca algo bueno, haciéndole publicidad y todo. Y lo mejor es que la gente se lo cree.

Por favor, señorita Expósito: la desconexión no es la muerte, y estoy seguro de que todos los presentes nos sentiríamos mejor si usted no sugiriera algo tan patético como eso. La realidad es que el ciento por ciento de usted seguirá con vida, solo que en estado diviso.
[Vaya, todo un detalle. Que gran consuelo.]

7 de enero de 2016

Reseña #25 - UNA LUZ INCIERTA

«TODO EL MUNDO SERÁ TU ENEMIGO, PRÍNCIPE CON MIL ENEMIGOS», PENSÉ, «Y TE MATARÁN SI TE ALCANZAN. PERO ANTES TENDRÁN QUE ATRAPARTE, A TI, QUE CAVAS, ESCUCHAS Y CORRES, PRÍNCIPE CON LA ALARMA PRESTA»
«SE ASTUTO E INGENIOSO Y TU PUEBLO NUNCA SERÁ DESTRUIDO»


 TÍTULO: Una luz incierta
TÍTULO ORIGINAL: In the afterlight
SAGA: The Darkest Minds (3/3)
AUTOR/A: Alexandra Bracken
PÁGINAS: 528
EDITORIAL: RBA Molino
FECHA DE PUBLICACIÓN: Mayo del 2015
PRECIO: 18€
Ruby no puede mirar hacia atrás. Desolada por una pérdida insoportable, ella y los niños que sobrevivieron a los ataques del gobierno en Los Ángeles viajan al norte para reagruparse. La única arma con la que cuentan es un secreto demasiado volátil: la prueba de una conspiración del gobierno para encubrir la verdadera causa del ENIAA, la enfermedad que ha matado a la mayoría de los niños de Estados Unidos. Pero las luchas intestinas pueden destruir su única oportunidad para liberar los “campos de rehabilitación”, donde aún viven miles de niños Psi.
UNA LUZ INCIERTA

OPINIÓN PERSONAL

[AVISO IMPORTANTE: Esta reseña contiene altas dosis de fangirleo a saco. Su administradora no se hará cargo de lesiones o daños psicológicos que puedan causar leer el contenido de dicho artículo. Aclarado esto, lea bajo su propia responsabilidad.]

Ah, y, naturalmente, NO HAY SPOILERS. ¡Empecemos! ;)

Alabado sea el día en que empecé a leer esta trilogía, que es, sin duda y oficialmente, una de mis favoritas. 


Este libro, señoras y señores, es el culpable de una de las peores crisis existenciales que he tenido.
Sriously. Básicamente mi familia flipaba mientras me veía vagar medio atontada y desorientada por los pasillos de la casa sin saber a dónde ir (la mayoría de veces terminaba en la cocina, por eso. Que le voy a hacer, ¡comer me calma los nervios! xD). Es que es increíble como esta autora va jugando con tus sentimientos como si de una pelota de pin-pon se tratase. Sinceramente, estoy empezando a pensar si no es demasiado masoquista leer libros así de... Así. :').

Hablamos de Una luz incierta, tercera y última parte de la trilogía Mentes Poderosas. ¡Y que desenlace, dios mio!

Si cada recuerdo fuera una estrella, yo estaba de pie en el centro de una galaxia. Debajo de vastas constelaciones de sonrisas y risas tranquilas. Enteros e interminables días de gris y marrón y negro que habíamos pasado teniéndonos solo la una a la otra.

2 de enero de 2016

Reseña #24 - CHAMPION

ÉL ES UNA LEYENDA.
ELLA ES UN PRODIGIO.
¿QUIÉN SERÁ EL CAMPEÓN?

TÍTULO: Champion
TÍTULO ORIGINAL: Champion
SAGA: Legend (3/3)
AUTOR/A: Marie Ly
EDITORIAL: Ediciones SM
PÁGINAS: 400
PRECIO: 16,10€
June y Day han tenido que renunciar a muchas cosas para facilitar la paz en la República: entre ellas, a un futuro juntos. Pero ahora, gracias en gran medida a su papel, el país parece avanzar hacia un futuro mejor. Nadie podía haber previsto el recrudecimiento de la guerra: en plenas negociaciones de paz, el estallido de una epidemia virulenta en el país vecino lleva a las autoridades de las Colonias a culpar a la República y romper el armisticio. June y Day se encuentran de nuevo. ¿Serán capaces de salvar al país una vez más? ¿Y serán capaces de salvar lo que hay entre ellos?


OPINIÓN PERSONAL
Acción. 
Intriga. 
Guerra. 
Lealtad. 
Justicia. 
Esperanza.

AIGLJE.

Champion; tercer y último libro dónde se tiene que resolver todo el jaleo montado en los libros anteriores. 
[sí señor, a eso le llamo yo una "breve (no obstante eficiente) descripción"]

Os contaré la situación. Había una vez una chica que leyó Legend. Le pareció entretenido y leyó el siguiente, Prodigy, el cuál le gustó más todavía y justo al final final final... La chica supo que se había condenado y tubo que conseguir el último libro de la trilogía (this one) como fuese para saber que pasaba con el maldito final. Cuando terminó la última página murió. Fin.

Vale, no me peguéis. En serio, tengo justificación. Es que a ver... ¿Lo habéis leído? Oh por dios.
Bueno, vamos con la reseña y veréis de lo que hablo...

Entre tu pierna metálica, tu medio cerebro y los cuatro sentidos que me quedan a mí, casi formamos una persona completa.